LECTURAS
- Eclo 27, 4-7. No elogies a nadie antes de oírlo hablar.
- Sal 91. R. Es bueno darte gracias, Señor.
- 1 Cor 15, 54-58. Nos da la victoria por medio de Jesucristo.
- Lc 6, 39-45. De lo que rebosa el corazón habla la boca.
Si superamos la tentación de leer las recomendaciones de Jesús como normas legales o meras jaculatorias devocionales, veremos por debajo de todas ellas y como horizonte al que todas tienden la comprensión de la vida y de la fe como una realidad inseparable. De esta unidad de fe y vida se desprende que lo que creemos es una forma de vivir y que sólo desde la experiencia la fe y la espiritualidad son verdaderamente ellas mismas. Y decir experiencia es decir historia personal y social, individualidad y relaciones, aspiraciones y necesidades básicas, ideas y sentimientos... Por eso Jesús nos habla de la necesidad de un guía y del acompañamiento; de la importancia de llevar al terreno de la moral cotidiana lo que creemos para que no se queden en principios vacío; del fin, objetivo o meta de todo lo que llevamos entre manos: atesorar en el corazón toda la bondad posible, que será lo que demos y lo que permanecerá en la cosecha eterna de Dios.