Con motivo del 1700 aniversario del Concilio de Nicea (325) y siguiendo la tradición de los años jubilares cada 25 años, el papa Francisco ha convocado para el año 2025 un Jubileo, una invitación a renovar la condición peregrinante de la Iglesia, bajo el signo de la esperanza. En la bula de convocatoria de dicho año jubilar, Spes non confundit, el papa nos invita a poner el ancla de nuestra esperanza en Dios, pero tamibién a ser nosotros signos de esperanza para nuestros hermanos.
LECTURAS
- Eclesiástico 3, 2-6. 12-14
- Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
- Colosenses 3, 12-21
- Lucas 2, 41-52
El domingo de la Sagrada Familia amplia y concreta la comprensión de la encarnación del Verbo Divino. La Palabra se hizo carne, pero, para ser humana, la palabra debe hacerse también historia, familia y sociedad, porque los humanos no lo somos sin un contexto histórico y una mediaciones relacionales, afectivas y comunitarias, como lo son la familia y la sociedad. La familia cristiana no se entiende sólo como una espacio de cariño, que claro que debe serlo, sino también como una escuela de sociedad, una semilla de esa fraternidad que Jesucristo anuncia como proyecto divino para toda la humanidad. En este 75 aniversario de la diócesis de Albacete, debemos reforzar nuestra viculación familiar con la Iglesia local que construimos entre todos. Pero, también hemos de trabajar para que nuestras familias sean, como lo pidiera el concilio Vaticano II: "iglesias domésticas", para que nuestras relaciones por la sangre y la descendenccia sean también relaciones de compasión, comunión y participación. Sólo así, la familia puede continuar y ampliar ese espacio de encarnación que también fuera para el Verbo divino la Sagrada Familia de Nazaret.