LECTURAS
- Mal 3, 1-4. Llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis bus
cando.
- Sal 23. R. El Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria.
- Heb 2, 14-18. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos.
- Lc 2, 22-40. Mis ojos han visto a tu Salvador.
La tensión que hay en Jesús entre el pasado y el futuro que empieza con Él, entre la promesa y el cumplimiento que Él realiza, es una relación dinámica de continuidad y superación que se hace patente en esta escena de la presentación del niño en el Templo. Junto al cumplimiento de la norma ritual, acompañado por la espera paciente y fiel de los profetas (Simeón y Ana), brota la radiante esperanza de que las expectativas suscitadas por las promesas de Dios se cumplan. Es el colofón de la paciencia de aquellos devotos y recomendación -que Jesús hará suya para los suyos- de la perseverancia. Hoy, con María y José, con los ancianos Simeón y Ana, con la tradición judía y la historia cristiana, volvemos a presentar y reconocer en Jesús el horizonte máximo de nuestras aspiraciones y el camino para alcanzarlas: "porque mis ojos han visto a tu salvador".
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