DOMINGO 2 DE FEBRERO: PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Además del valor de la fidelidad a lo heredado, más allá de la fuerza de la costumbre y el respeto a los antepasados, las tradiciones son una enriquecedora experiencia de humildad y sabiduria, las que se experimentan cuando uno reconoce que todo no lo hacemos nosotros, que hay mucho que nos supera y nos mejora. Este sentido revelador de la tradición está presente en los evangelios, tanto por parte de la sagrada familia de Nazaret como en el mismo Jesús, que desbordando el significado ritualista del templo y el formalismo de las normas, no dejó por ello de sumarse a la corriente viva de la tradición para ir más allá de ella, pero, a partir de ella.

LECTURAS

  • Mal 3, 1-4. Llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis bus cando. 
  • Sal 23. R. El Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria.
  • Heb 2, 14-18. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos. 
  • Lc 2, 22-40. Mis ojos han visto a tu Salvador.

La tensión que hay en Jesús entre el pasado y el futuro que empieza con Él, entre la promesa y el cumplimiento que Él realiza, es una relación dinámica de continuidad y superación que se hace patente en esta escena de la presentación del niño en el Templo. Junto al cumplimiento de la norma ritual, acompañado por la espera paciente y fiel de los profetas (Simeón y Ana), brota la radiante esperanza de que las expectativas suscitadas por las promesas de Dios se cumplan. Es el colofón de la paciencia de aquellos devotos y recomendación -que Jesús hará suya para los suyos- de la perseverancia. Hoy, con María y José, con los ancianos Simeón y Ana, con la tradición judía y la historia cristiana, volvemos a presentar y reconocer en Jesús el horizonte máximo de nuestras aspiraciones y el camino para alcanzarlas: "porque mis ojos han visto a tu salvador".


LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO BÍBLICO DE J. A. PAGOLA: NADIE ESTÁ SOLO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO


HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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