DOMINGO 24 DE ENERO: III DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO B) DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

 

Dice el salmo 24: "Señor enséñame tus caminos". Son los caminos de la lealtad, la rectitud, la humildad, la ternura, la misericordia, la conversióin del pecador. Caminos de plena humanidad, la de los que viven como hijos de Dios. Caminos múltiples que se entrecruzan y que hacen posible avanzar en el desierto, llegar a nuestra meta habiéndonos reportado en su andadura, crecimiento, maduración.

COVID 19: Ante las nuevas medidas decretadas por la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha para evitar los contagios, se suprime en la parroquia toda actividad presencial fuera de la celebración de la Eucaristía, que permanece con el mismo horario y el mismo aforo en el templo (40% = 72 personas).

LECTURAS

  • Jonás (3,1-5.10)
  • Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9
  • Corintios (7,29-31)

Este domingo IIIº de Tiempo Ordinario es el elegido por el papa Francisco para que toda la Iglesia celebre la centralidad, prioridad y vitalidad de la Palabra de Dios en la vida del cristiano (Carta Apostólica Aperuit illis, 30 de septiembre de 2019). Y en este ciclo coincide con la afirmación que hace Marcos del arraigo que tiene la predicación de Jesús en el presente, en la vida real de cada época. Con la mirada puesta en un futuro de plenitud, pero con las manos y los pies bien plantados en el hoy que hemos de iluminar con nuestra fe activa y comprometida. Esta dimensión de actualidad y relevancia se corresponde con el carácter también actuante y transformador que tiene la comunicación de Dios con la humanidad de todos los tiempos.

Para el Cristianismo, que no cree en la reencarnación, el momento presente es apremiante. No hay que interpretar las palabras de san Pablo (I Corintios 7,29-31) en el sentido de vivir sin compromiso con las circunstancias personales y familiares, pero sí que acierta en atisbar que dichas circunstancias no son un absoluto y que, por ello mismo, nuestro compromiso para con ellas (familia, trabajo, bienes materiales...) debe apuntar a lo que sí es absoluto, dar lo mejor de nosotros mismos para servir y hacer felices a cuantas más personas podamos. Y a eso es a lo que nos llama, junto con sus apóstoles, el Señor Jesús. "Pescadores de hombres", recuperadores de humanidad, restauradores de la dignidad insobornable de toda persona, sanadores de entrañas maltrechas... Para esas tareas sí merece la pena empeñar todas las energías, siempre sin caer en obsesiones que absolutizan el último paso cuando lo importante es la meta hacia la que caminamos, siguiendo al que va delante, el que nos llamó y le dio un sentido ilusionante y generoso al tiempo presente, porque lo llenó de su futuro, el del Reino de Dios. Como Jesús, nos toca ocupar nuestro lugar y desarrollar nuestra tarea, no podemos retirarnos a los cuarteles de invierno ni recluirnos en una aislada interioridad: "Cuando arrestaron a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a anunciar el Evangelio".

Tiene razón el papa Francisco y muchos otros cuando dicen que la Iglesia no es una ONG, porque su actividad social, solidaria y transformadora de las condiciones de vida para millones de hermanos en todo el mundo, tiene una alma creyente, orante, empapada de la unión con el Padre que Cristo ofrece a los que le seguimos. Pero, que tampoco se engañe nadie, porque sin compromiso, sin acción, sin auténtica y efectiva preocupación por los pobres y los que nos necesitan no hay fe verdadera ni cristianismo cristiano, ni Iglesia fiel a lo que su Señor y Maestro le encomendó.

LECTIO DIVINA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: EMPEZANDO DESDE GALILEA


HOJA DOMINICAL DIOCESANA



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